Los herreros realizaban todos los aperos de labranza, herraje del ganado, cruces para el cementerio y utensilios para el hogar como sartenes, trébedes, calderas… La fragua, al igual que la rebotica, era el lugar de encuentro de los pocos hombres que durante el día permanecían en los pueblos, generalmente era de propiedad concejil y era arrendado por el profesional que mejores condiciones ofreciera. La fragua solía ser una estancia de tierra batida en la que destacaban el fogón con su fuelle, el yunque, para golpear se usa el marro, el macho y los martillos, los espetones para hurgar el fuego, los punzones, las tenazas planas y de escuadra, el pilo de agua, etc.
En su momento fueron conocidos los herreros de Tordillos, Rágama y Cantalpino, aún podemos ver una fragua funcionando en Villoria.