El carnaval, fiesta pagana por excelencia, adquiere máximo interés al preceder a la dura cuaresma cristiana.
Desde tiempo inmemorial, el carnaval se ha celebrado con gran alegría en esta localidad, ya que, además de la diversión, es tiempo de recibir a familiares ausentes y amigos de otros lugares.
La fiesta ha evolucionado. La celebración durante el día era principalmente en la calle, con disfraces variados; unos populares y graciosos y otros mostrando la riqueza del que lo portaba. Además, se paseaba animadamente por Las Plazas y Las Tapias acompañados de numerosas Comparsas y Rondallas que, con sus coplas satíricas, criticaban y comentaban los sucesos del año en la localidad y en el país. Los cafés y sociedades se llenaban a rebosar con lo más selecto de la población y, sólo durante estos días, las señoras acudían a los cafés. La clase artesana llenaba las tabernas, que siempre fueron numerosas. Durante la noche, la diversión la encontraban en los bailes organizados por las sociedades recreativas y en el popular baile de “La Alhóndiga”, organizado por el Ayuntamiento. En él se mezclaba gente de toda condición social y la única bebida era el famoso Vino Caldo, vino caliente mezclado con agua que, según todas las crónicas, nunca sentaba mal.
El Miércoles de Ceniza, a pesar de ser comienzo de la Cuaresma, se celebraba una ceremonia cómica. Un cortejo fúnebre, presidido por un falso obispo, se encaminaba al Inestal a enterrar la sardina en su ataúd; todo el pueblo tomaba parte en este entierro y, terminada la ceremonia, la Gaitilla o la Banda Municipal hacía sonar música bailable hasta el ocaso. De vuelta a la localidad, el baile continuaba en la Alhóndiga y en las sociedades sin prisa por terminar.
Los carnavales fueron prohibidos durante la guerra civil y la dictadura, pero en Peñaranda se siguieron celebrando con bailes de sociedad en los que abundaban los disfraces, sobre todo infantiles. Desgraciadamente, el espíritu callejero se perdió. No obstante, con la llegada de la democracia el carnaval y el Entierro de la Sardina resurgieron de nuevo.