Los días de Navidad perpetúan costumbres que perviven desde hace muchos años.
En Peñaranda, la antesala de las fiestas navideñas es el Jueves del Turrón. La ciudad debe su importancia al mercado de los jueves. El anterior a Nochebuena era uno de los más sonados del año. A la localidad se acercaban las turroneras de La Alberca y la comarca entera venía a aprovisionarse de los manjares que luego degustarían. Las gentes de la comarca lucían sus mejores galas. Hoy en día, sigue siendo un jueves especial.
La alegría del nacimiento del Niño Dios se celebra con la familiar cena de Nochebuena, en la que se retoman los menús tradicionales. Pero antes de la cena, grupos de amigos se organizan en alegres comparsas que con la zambomba, el almirez, la botella de anís o los huesos recorren las calles peñarandinas cantando villancicos. El día de Navidad las reuniones vuelven a repetirse en la comida.
El día de Nochevieja las comparsas vuelven a salir y, además de villancicos, cantan los temas que durante años han formado parte del repertorio popular: unos de tema local, establecimientos, personas, sucesos, y otros son pasacalles famosos en toda España. Después de la cena y de tomar las uvas, los adultos acuden a bailes; actualmente en modernos pubs y discotecas, hace años en las Sociedades y Salones de Baile. El día de Año Nuevo la comida vuelve a ser familiar.
La Noche de Reyes es esperada con ilusión por los niños. Los Reyes Magos aparecen en sus carrozas y, después, los niños se acuestan y los mayores salen divertirse a las tradicionales fiestas organizadas por los hosteleros locales. Es tradicional tomar el roscón. Por supuesto, el día de Reyes es especial para los pequeños, los mayores reciben ilusionados también sus regalos.