Peñaranda es conocida por su tradición culinaria. Actualmente, cuenta con excelentes restaurantes de variada cocina. Pero, si por algo es famosa Peñaranda en el ámbito de los fogones es por su afamado Tostón.
El origen de este plato quizá esté en la costumbre que tenían por estas tierras de criar en cada casa el cerdo para la matanza; al tener la cerda varios cochinillos, todos no se podían criar.
Por otra parte, Peñaranda es, desde antiguo, lugar de paso y cruce de caminos, lo que hace que sea el sitio elegido para dividir etapas, comer y dormir. Además, cuenta desde el S.XIV con un importante mercado, por lo que tratantes y vendedores necesitan pernoctar. Por esta razón, pronto se desarrolla una extensa red de mesones, posadas, bodegones y figones. ¿Y que les sobra a los peñarandinos y a los habitantes de los pueblos cercanos? Los tostones o cochinillos que no se pueden ni se quieren criar. Al venderlos a los posaderos, los paisanos obtienen un suplemento a su renta, generalmente escasa.
La experiencia hace que se trocee y se adobe, para luego freírlo en abundante aceite y dorarlo en la sartén. El resultado es el delicioso Tostón cochifrito.
Pero, la forma estrella de preparación es el Tostón asado en horno de leña. Para cocinarlo, simplemente se limpia y, abierto a la mitad, se coloca en la bandeja con sal, agua y una hojita de laurel y se asa lentamente. Hay quien pone un poco de manteca. En definitiva, el resultado es un manjar exquisito, un plato dorado y crujiente por fuera y tierno, muy tierno, por dentro.
Desde hace unos años, se lucha para que le sea otorgado, como marchamo de calidad, la denominación de Cochinillo de Peñaranda.